Durante muchos años soñé con viajar a Japón.

¿Y quien no? Japón era un sueño pendiente, como muchos otros. Pero siempre me pareció un viaje caro para mis posibilidades económicas, y no fue hasta el año pasado que por fin pude hacer realidad otro de mis sueños. Por fin iba a tomar un vuelo rumbo al país del Sol naciente. Por fin iba a cumplir otro sueño.

Fueron tres semanas de viaje. Tres semanas muy intensas en las que conocimos las principales ciudades, sus monumentos, su cultura y su gastronomía. Tres semanas en las que literalmente devoramos Tokio, Kyoto, Osaka, Nagoya, Miyajima y Koyasan entre otros.

Aunque 20 días no dan para conocer a fondo un país, ni siquiera una ciudad, sí pudimos hacernos una idea sobre cómo es la vida en Japón. Y sinceramente volvimos encantados con la experiencia y deseando regresar.

Y tú, ¿quieres viajar a Japón? Entonces no te pierdas nuestra ruta de tres semanas recorriendo lo mejor del país.


Monjes en Japón

Índice de contenidos

Itinerario de tres semanas de viaje a Japón

Una semana en Tokio

Llegamos a Tokio un domingo por la mañana y permanecimos en la capital de Japón una semana completa.

Durante ese tiempo visitamos algunos de los principales lugares de interés en la ciudad, pero también muchos de los sitios curiosos y frikis que todo visitante desea conocer.

Y es que Japón es una caja de sorpresas.

Calles Comerciales Tokyo
Calles Comerciales llenas de luz y color en Tokio

Día 1 – Aterrizando en Japón

El primer día de un viaje a un país lejano siempre suele ser un día perdido. Muchas horas de viaje y tremendos cambios en los horarios hacen que cuando llegues al destino sólo quieras ponerte el pijama e ir a dormir.

Sin embargo intentamos aguantar el máximo posible. Aterrizamos en el Aeropuerto Internacional de Haneda y nos tuvimos que desplazar hasta el tranquilo barrio de Jujo, donde nos alojamos en la capital, a más de una hora en tren desde el aeropuerto.

Una vez instalados en el hotel, dimos una vuelta por el barrio, muy tradicional y poco turístico, hasta que llegó la hora de cenar y dormir.

La primera sensación que tuvimos de Japón fue rara. Un viaje muy largo, con escalas, una completamente desconocida y enorme ciudad, un idioma y culturas radicalmente diferentes, y nosotros allí, sin saber cómo hacernos entender ni cómo debíamos comportarnos en determinadas ocasiones. Por suerte luego todo mejoró mucho, salvo por el idioma.

Calles de Tokyo
Nos esperaban días de caminar por las calles de Tokio

Día 2 – Asakusa y Skytree. Ueno Park, Amekoyo y Akihabara

La primera toma de contacto real con Japón fue en Asakusa. Nos metimos de lleno en uno de los templos más importantes de la ciudad y, a pesar de la enorme cantidad de visitantes nos quedamos impresionados y con ganas de no salir de allí. Pero quedaba mucho día por delante.

De entrada sorprende la cantidad de gente realizando muchas cosas que más tarde nos resultarían casi normales, como rezar a cada rato, lavarse las manos o tomar agua y escupirla en ciertas fuentes, o dejar papelitos y tablas de madera con mensajes u oraciones en cada templo.

De aquí nos fuimos directos a uno de los lugares más modernos de la capital: la Tokio SkyTree. Se trata del segundo edificio más alto del mundo con 634 metros de altura, y la actual torre de telecomunicaciones de la ciudad.

Subimos hasta el Observatorio Tempo a 350 metros de altura para contemplar todo Tokio a nuestros pies.

Después de comer en el centro comercial Solamachi fuimos al centro de la ciudad para dar un paseo por el Parque Ueno.

Y acabamos el día callejeando por algunos de los barrios comerciales más importantes de Japón: Amekoyo y Akihabara. Impactante el ambiente en las calles, la música sonando por todas partes y las luces en las fachadas.

En menos de 24 horas ya estábamos completamente enamorados de esta ciudad.

Templo de Asakusa Tokyo
Asakusa, uno de los templos más visitados de Tokio
Tokyo Skytree
La Tokio Skytree es el edificio más alto de Japón y el segundo más alto del mundo

Aquí puedes leer más sobre la Tokio SkyTree.

Día 3 – Shinkuju, Meiji, Shibuya y Takeshita Dori

Amanecimos con ganas de seguir mezclando moderno con clásico, así que nos fuimos de cabeza al barrio de Shinjuku. Allí están algunos de los rascacielos más importantes de Tokio, pero también jardines y templos que contrastan brutalmente con ellos.

Justo detrás del Metropolitan Government Building hay un parque con un bonito santuario. El contraste de este edificio tradicional con las grandes construcciones modernas es muy llamativo.

Fuimos paseando hasta el jardín Shinjuku Gyoen, en el cual puedes perder fácilmente una mañana haciendo fotos, y luego a uno de los santuarios más bonitos de la ciudad: el Santuario Meiji. Allí pudimos ver una boda tradicional japonesa, toda una experiencia.

De lo tradicional pasamos radicalmente a lo moderno en Takeshita Dori. Es una de las calles más impactantes de Tokio donde un río de gente camina sin cesar de tienda en tienda o simplemente alucinando con el ambiente de la calle y la cantidad de jóvenes vestidos con ropas de lo más peculiar. Uno de esos los lugares que nadie se puede perder.

Y por último fuimos a Shibuya, el famoso cruce donde los peatones pueden atravesar las calles en diagonal. Muy cerca cenamos en uno de los típicos restaurantes de Sushi en los que puedes pedir platos desde una tablet y la comida te llega a tu puesto a través de unos carriles. Muy adictiva esta forma de comer.

Boda en el el Santuario Meiji de Tokyo
Boda en el el Santuario Meiji
Takeshita Dori
Ambiente en Takeshita Dori

Día 4 – Jardines, Mercados, Shibuya y los miradores de Tokio

El cuarto día en Tokio fue de los más intensos.

Salimos del hotel temprano rumbo a Hamarikyu Gardens. Lo que pensábamos era un pequeño parque sin grandes alicientes resultó ser uno de los que más nos gustó. En mitad del parque, que está lleno de pequeños lagos, hay una casa de té tradicional y diversos edificios históricos.

Más tarde, fuimos paseando hasta Tsukiji Market, pero a una hora en la que ya no había nada de interés en el tradicional mercado de pescado, por lo que nos limitamos a pasear por el mercado exterior, que también es muy interesante. Muy recomendable comer en los muchos puestos de comida del mercado.

Después de un breve paseo por Ginza, la zona comercial pija de Tokio, comimos algo y seguimos la caminata hasta el Palacio Imperial, que estaba cerrado, así que cambiamos de rumbo hasta Roppongi Hills. Se puede subir a la torre pero decidimos descansar un rato junto a la gran araña Mamam y retomar la marcha en dirección a la Torre de Tokio.

Ya de noche, decidimos volver a Shibuya, ver el ambiente de Takeshita Dorii de noche, y darnos la última caminata hasta el Metropolitan Government Building, desde donde se tienen unas vistas espectaculares de toda la ciudad, y gratis.

Tsukiji Market
Todo listo para comer en Tsukiji Market
Skyline de Tokyo por la noche
Alucinante Skyline de Tokio por la noche desde el edificio del Gobierno Metropolitano

Día 5 – La Isla Odaiba

El quinto día nos lo tomamos con un poco más de calma. Amenazaba lluvia por lo que decidimos no caminar tanto tiempo como el día anterior.

Primero dimos una vuelta por el barrio de Akasaka, conociendo algunos templos más. Luego decidimos tomar el tren que lleva a la Isla de Odaiba por el Rainbow Bridge. Una vez allí comenzó el diluvio.

Tokio tiene muchas islas artificiales, tierra ganada al mar para poder construir en una zona donde el terreno escasea. Y Odaiba es una de ellas, tal vez la más visitada por locales y turistas por sus centros comerciales, restaurantes y otras atracciones.

Visitamos el Parque Daiba. o lo intentamos ya que en ese momento llovía mucho. Caminamos por varios centros comerciales, vimos la Estatua de la Libertad de Tokio, y el gran Gundam de 18 metros de altura.

Nos quedamos con ganas de subir al a noria Ferris Whell y al edificio de la Fuji TV, desde donde se tienen muy buenas vistas del Rainbow Bridge y toda la bahía de Tokio, si no llueve claro.

Templos de Tokyo
Un paseo por algunos de los templos de Tokio
Odaiba Tokyo
La Estatua de la Libertad de Tokio en la isla de Odaiba

Día 6 – Hie Jinja, Jimbocho y últimos paseos por el centro de Tokio

El penúltimo día en Tokio lo dedicamos a recorrer otras zonas del centro que no teníamos previstas en principio.

Fuimos hasta el Santuario Hie Jinja, un pequeño y escondido lugar sobre una pequeña loma que nos gustó mucho. Allí hay una pequeña escalera llena de Torii rojos en la que no podrás evitar hacerte unas cuantas fotos.

Bordeando los jardines del Palacio Imperial llegamos hasta Jimbocho, una zona llena de grandes librerías, algunas de ellas con mucho encanto.

Después de comer subimos hasta el Tokio Dome, el enorme estadio de beisbol de la ciudad. Junto a el, hay un centro comercial y un parque de atracciones.

La idea era seguir caminando hasta el jardín Rikugien y pasar allí el resto de la tarde, pero cuando llegamos ya no dejaban entrar, así que volvimos en tren hasta Akihabara para dar el último paseo por las animadas calles de Tokio y despedirnos de ellas.

Tablas Templos Tokyo
Me fascinaron las tablas de madera que lucían en cada uno de los templos de Japón
Akihabara Tokyo
Ambiente en las calles de Akihabara en Tokio

Día 7 – Excursión a los templos de Nikko desde Tokio

Nuestro último día en Tokio decidimos dedicarlo a visitar uno de esos lugares marcados como imprescindibles. Era el momento de activar nuestros JR Pass y viajar hasta la ciudad de Nikko para visitar su conjunto de templos en mitad de verdes bosques.

Nikko es un lugar muy turístico, tanto que en algunos momentos resulta desesperante. Pero el lugar es sencillamente espectacular.

Hazte a la idea de que necesitas un día completo para visitar Nikko. Entre desplazamiento desde Tokio y la caminata hasta la zona donde se encuentran los templos pierdes unas cuantas horas, y el lugar es enorme, lleno de caminos y escaleras que te llevan a más y más edificios que no podrás dejar de fotografiar.

Una de las curiosidades de Nikko es que allí están los famosos monos que podemos ver en los emoticonos de nuestras Apps. Se trata de los Tres Monos Sabios cuyo significado es “no ver, no oir, no decir”.

Y una de las cosas más decepcionantes es que algunos de los templos están en obras. Aún así merece mucho la pena la visita.

Templos de Nikko
Plaza con templos y edificios religiosos en Nikko
Nikko
Los tres monos sabios de Nikko

Dos semanas recorriendo parte de Japón

Nuestra semana en Tokio fue tan intensa que nos pareció haber pasado allí un mes. Pero todo tiene su fin y tocaba poner rumbo a otros lugares.

Es imposible recorrer todo un país en dos semanas, pero no quisimos perdernos algunos de los lugares más importantes. Kyoto, Osaka, Kobe o Hiroshima nos esperaban.

Pero también fuimos a descubrir lugares mágicos como Koyasan, el lago Kawaguchiko o la isla de Miyajima.

Viaje a Japón
Castillos que podrás conocer en un viaje a Japón. Este es el de Hiroshima

Día 8 – De Tokio a la Isla de Miyajima

La primera parada fue Miyajima, una isla situada a más de 800 kilómetros de Tokio.

Puede parecer una locura visitar un lugar tan lejano, pero con los increíbles trenes Shinkansen llegas hasta Miyajimaguchi en unas 4 horas y media. Madrugando un poco pudimos pasar buena parte del día conociendo esta joya japonesa.

Desde Miyajimaguchi se puede ir a la isla de Miyajima en un ferry que está incluido en el JR Pass. Una vez en la isla, visitamos el santuario sintoísta Itsukushima Shrine con su espectacular pagoda, el santuario Hokokujinjahonden, paseamos por sus calles abarrotadas de gente comprando productos tradicionales, y por último vimos el atardecer junto al gran Torii rojo de Miyajima

Algo que nos quedamos con ganas de hacer es pasar la noche en Miyajima. Ha de ser realmente bonito recorrer estas calles sin tanto turista al anochecer, y dormir en un alojamiento tradicional.

Miyajima
Templos de Miyajima y la espectacular pagoga
Miyajima
La puesta de sol sobre el Gran Torii de Miyajima

Día 9 – Hiroshima y la historia de la Bomba Atómica

Había muchos lugares opcionales en este viaje. Hiroshima no era uno de ellos. Tenía muy claro que quería conocer esta ciudad y la terrible historia del desastre allí vivido hace 70 años como consecuencia de la bomba atómica

Antes de ver la ciudad decidimos ir a un lugar del que apenas encontramos información en internet, pero que parecía interesante. Se trata de Mitaki-Dera, un enorme recinto escondido en mitad del bosque que alberga un cementerio, varios templos y edificios religiosos. Además, adentrándote por varios caminos se pueden ver tres cascadas.

De primeras, Hiroshima parece una ciudad normal. Moderna, con sus edificios al estilo japonés, y sus templos. Como cualquier otra ciudad. Pero Hiroshima no es cualquier ciudad. Parece increíble que unas décadas atrás prácticamente todo lo que podemos ver quedara arrasado con la destructiva bomba atómica.

Luego ya sí nos metimos de lleno en Hiroshima. Visitamos su castillo y después fuimos a ver el famoso edificio que “sobrevivió” a la bomba y el Memorial de la Paz de Hiroshima.

Es realmente impresionante poder conocer lo que sucedió allí. Creo que es algo que todo el mundo debería hacer para reflexionar acerca de lo dañina que puede llegar a ser la humanidad con nosotros mismos.

Ya de noche fuimos hasta nuestro próximo destino: Kioto.

Mitaki Dera Hiroshima
Mitaki Dera es un lugar realmente impresionante muy cerca de Hiroshima
Memorial de la Paz Hiroshima
El Memorial de la Paz Hiroshima con el edificio de la cúpula al fondo

Día 10 – Kyoto: Templos, el Palacio Imperial y el Mercado Nishiki

En Kyoto estuvimos cinco días. El primero de ellos lo dedicamos a caminar por el centro de la ciudad, visitando los templos que nos fuimos encontrando por el camino.

Casi a la hora de comer nos metimos de lleno en el Mercado de Nishiki. Se trata de una larga calle cubierta en la que, al igual que otros mercados japoneses que visitamos, encontramos que tenía una gran actividad tanto de turistas como de locales realizando sus compras cotidianas. Compramos algo de comida en el mismo mercado y la comimos en una plaza cercana mientras descansamos un rato.

Después de la comida y aprovechando que hacía buen tiempo fuimos caminando hasta el Castillo Nijo y el Palacio Imperial de Kyoto. Aunque estos edificios son considerados imprescindibles, apenas tuvimos tiempo de visitarlos pues llegamos ya casi a la hora del cierre.

Palacio Imperial de Kioto
El Palacio Imperial de Kioto
Mercado Nishiki Kioto
Comprando comida en el Mercado Nishiki de Kioto

Día 11 – Excursión a Nara Y Fushimi Inari desde Kyoto

Dos de los sitios a los que todo el mundo desea ir cuando viaja a Japón por primera vez son Nara e Inari. Al estar cerca de Kyoto es posible dedicar un sólo día a conocer ambos lugares.

Nara es una ciudad en la que hay gran cantidad de templos y santuarios para visitar. Aunque con tiempo creo que merece la pena una visita más amplia, nosotros sólo le dedicamos medio día por lo que fuimos directos al Parque de Nara.

En el Parque de Nara campan a sus anchas cientos de ciervos. Si te descuidas, te asaltarán para robarte la comida.

Cerca está el Templo Todaiji, con su gran puerta Nandai-Mon y un Gran Buda. En uno de los pilares del templo hay un gran agujero con el tamaño exacto de los orificios nasales del Buda. Cuentan que quien se introducía por estos agujeros adquiría su inteligencia, pero para evitar que la gente trepe a la estatua habilitaron el hueco en el pilar. Aunque parezca increíble, había cola para pasar por allí.

En las inmediaciones del templo hay cientos, tal vez miles, de farolillos de piedra o bronce. También otros templos y un par de pagodas interesantes.

Gran Buda de Nara
En Gran Buda de Nara
Fushimi Inari Taisha

Después de comer fuimos al Santuario Fushimi Inari.

Este lugar es realmente increíble. Allí hay cerca de cuatro kilómetros de caminos cubiertos literalmente por miles de Torii.

El camino sube por la ladera del monte Inari, y aunque recorrerlo entero es impresionante, puede resultar agotador especialmente si hace calor. Está abierto las 24 horas y por la noche está iluminado, pero también se llena de mosquitos.

Como curiosidad, Inari es el dios del arroz, y los Torii han sido donados por comerciantes japoneses para que el dios bendiga sus negocios. Los textos que se pueden leer en cada uno de estos Torii son los nombres de los donantes.

Fushimi Inari Japon
Miles de Torii cubren los caminos de Fushimi Inari Taisha

Día 12 – Kyoto: Paseando por Gion, Maikos, y Kiyomizu-Dera

El barrio de Gion es famoso en Kyoto por conservar el encanto de los tradicionales barrios japoneses. Paseando por sus calles es fácil encontrarte con mujeres ataviadas con el traje típico de Maiko, y hombres y mujeres con kimonos. Además, es un buen sitio para comprar estos atuendos e incluso para vestirse con ellos y dar un paseo muy especial.

Muy cerca está Kiyomizu-Dera. Se trata de un conjunto de edificios religiosos especialmente bonito. Desde que cruzas la imponente puerta de entrada hasta que recorres el último de los edificios, torres y pagodas, pueden pasar horas, y suele estar muy lleno de gente.

Junto al salón principal del templo, cuyo balcón es uno de los lugares más fotografiados de la ciudad, está la Cascada Otawa. Es casi obligado hacer cola para beber agua de al menos uno de los tres chorros de agua que caen, aunque si lo haces de los tres la gente te mirará mal.

Mujeres Maiko Kyoto
Encontrar Maikos en Gion es habitual
Kiyomizu-Dera Kyoto
Puerta de entrada a Kiyomizu-Dera en Kyoto

Día 13 – Monos y bosques de bambú en Arashiyama

Nuestro cuarto día en Kyoto lo pasamos en Arashiyama.

En este barrio tradicional japonés al norte de la ciudad encontramos varios bonitos templos como el Tenryu-ji, Daikaku-ji o el Tenryu-ji Temple.

En lo alto de las colinas de Arashiyama está el Parque Natural de los monos Iwatayama, donde unas cuantas decenas de macacos campan a sus anchas entre los visitantes.

Pero lo mejor de Arashiyama no son los templos ni los monos. Visitamos el famoso bosque de bambú de Arashiyama, lugar mágico que todo aquel que visite Japón por primera vez ha de visitar obligatoriamente. Aunque está plagado de turistas y difícilmente podrás hacer una buena foto. Te aconsejaría ir por la mañana lo más temprano posible si quieres un poco de tranquilidad.

Río Hozugawa Arashiyama
El Río Hozugawa a su paso por Arashiyama
Bosque de Bambu Arashiyama
El increíble Bosque de Bambu Arashiyama

Aquí puedes leer más sobre la visita a Arashiyama

Día 14 – Kyoto: El Pabellón Dorado y muchos más templos

El último día en esta ciudad fuimos a visitar el increíble Pabellón Dorado, otro lugar imprescindible en Kioto. Aunque realmente se llama Kinkakuji, todo el mundo lo conoce como Pabellón Dorado ya que las dos plantas superiores están recubiertas de pan de oro.

El templo está practicamente rodeado de un estanque que refleja todo lo que hay a su alrededor. También son visitables los jardines del templo.

Más tarde, después de comer y descansar un poco, volvimos al barrio de Gion, pero más al norte. Visitamos varios templos como el Ginkakuji, que resulta muy parecido al Pabellón Dorado y que se conoce como Pabellón Plateado, aunque nunca estuvo cubierto de este material. También fuimos al Santuario Heian, o el templo Anraku-ji.

Aparte de las típicas calles y pequeños templos de Gion, me gustó mucho las inmediaciones del río Shirakawa. Restaurantes, casas de té y de artesanía salpican la calle que discurre paralela al pequeño cauce.

Ya de noche tomamos el tren que nos llevaba a nuestro siguiente destino: Osaka. Nos instalamos en nuestro diminuto estudio alquilado en AirBNB y salimos a dar un breve paseo y cenar.

Pabellón Dorado Kyoto
El Pabellón Dorado de Kioto no te dejará indiferente, a pesar de los miles de turistas que hacen cola para fotografiarlo con su reflejo

Visita Templos Kyoto

Día 15 – Osaka: Visita al castillo y tarde en Dotombori

Una de las principales atracciones de Osaka es su castillo. A pesar de saber que está completamente reconstruido y que en su interior tan sólo hay exposiciones de objetos japoneses, decidimos pagar la entrada y subir hasta el mirador que hay en su última planta.

Tras el castillo, decidimos ir a pasar el resto del día callejeando por Namba y Dotombori, el barrio más popular de Osaka. Son varias las calles llenas de comercios y coloridos letreros que te harán tomar fotografías sin parar. Al atardecer las fachadas se llenan de luces y la estridente música de grupos juveniles japoneses junto al Río Dotombori se encargan de ambientar aún más el barrio.

No te cortes en comer algo en los muchos puestos de comida callejera de Dotombori. Sin duda es la mejor opción para llenar el estómago sin gastar mucho dinero y sin perder tiempo.

Castillo de Osaka
El imponente Castillo de Osaka
Osaka Dotombori
Caminando por las calles comerciales de Osaka de camino a Dotombori

Día 16 – Excursión de un día a Kobe desde Osaka

Kobe está muy cerca de Osaka o Kyoto, por lo que es posible visitarla en un día y no andar cambiando de hotel.

Es una ciudad pequeña con ciertos atractivos turísticos, aunque no llega al nivel de sus vecinas Kyoto y Osaka. El puerto es una de las zonas más modernas y atractivas, con un centro comercial y varios museos. Destaca la Kobe Port Tower de color rojo y su museo marítimo.

En el interior de la ciudad, podemos caminar hasta el popular barrio de Kitano-Cho, que aún conserva algunas antiguas mansiones del siglo XIX, cuando los comerciantes de la ciudad empezaron a hacer dinero gracias a la mejora del puerto. Esta zona está muy animada, con tiendas, restaurantes, y mucha gente.

Si se dispone de tiempo suficiente, una muy buena opción es subir al Monte Rokko, desde donde se divisa toda la ciudad, o tomar el Teleférico de Shin-Kobe.

También es posible, si tu cartera lo permite, comer auténtica carne de Kobe en la ciudad que le da nombre. Pero cuidado, no toda la carne que venden como carne de Kobe lo es, desconfía de las ofertas.

Si no queréis gastar mucho dinero, lo mejor es callejear hasta el ChinaTown de Kobe y comer en los muchos puestos callejeros que ofrecen comida recién hecha.

Puerto de Kobe
El moderno puerto de Kobe
Mercados Callejeros Kobe
Mercados Callejeros en el ChinaTown de Kobe

Día 17- Excursión de un día a Koyasan desde Osaka

Otro de los sitios bonitos que todo viajero sueña con conocer en Japón es Koyasan.

Para llegar hasta allí hay que viajar durante más de dos horas tomando varios trenes, que no están incluidos en el JR Pass. El último de ellos, un tren cremallera que atraviesa bonitos paisajes boscosos.

En el Monte Koya se encuentra el cementerio Okunoin, donde se encuentran los restos de Kobo-Daishi. Este es uno de los lugares más peculiares que encontramos en todo el país, con cientos de pequeñas estatuas y zonas escondidas entre el bosque en las que te puedes perder haciendo fotos durante horas.

Algunas de las cosas más curiosas de este cementerio son la sala de las lámparas Torodo, donde hay más de 10.000 pequeñas lámparas, o las montañas de Jizos en las que amontonas cientos, tal vez miles, de estas pequeñas estatuas.

Al otro lado del pueblo encontramos muchos más templos y edificios que merece la pena visitar, como el Danjo Garan o la puerta Daimon. Podrías pasar días viendo todos los templos de Koyasan y no te cansarías.

Cementerio Okunoin Koyasan
El Cementerio de Okunoin en Koyasan es uno de los lugares más impactantes que vimos en nuestro viaje a Japón
Visita Koyasan Japón
Algunas de las miles de lámparas de Koyasan

Día 18 – De Osaka a Nagoya

Nagoya no nos entusiasmó.

El viaje ya casi se acercaba a su fin y ya casi teníamos en mente nuestro regreso a Tokio, pero antes hicimos una parada en la moderna ciudad de Nagoya. Aquí no visitamos tantos templos, simplemente dimos un paseo y nos lo tomamos como un día algo más suave de visitas y caminata.

Llegamos más tarde de lo que queríamos y nos fuimos al día siguiente muy temprano, así que no pudimos más que dar un paseo después de comer hasta la noche. Nos perdimos su castillo que era lo que más nos interesaba, y el resto de la ciudad, sin ser fea, no tiene el encanto de las otras que visitamos en nuestro viaje a Japón.

Soy consciente de que nos equivocamos no pasando al menos un día completo en Nagoya. Por lo que he leído es una ciudad que tiene cosas interesantes para ver y algunas rutas de trekking para conocer lugares naturales espectaculares.

Nagoya
Uno de los pocos lugares interesantes que vimos en Nagoya

Día 19 – El lago Kawaguchiko y el Monte Fuji

El penúltimo día en Japón tocaba otro de los platos fuertes del viaje. Madrugamos para ir de Nagoya a Fuji en un pesado trayecto en el que tuvimos que tomar tres trenes, un metro y un bus.

Fueron seis horas de viaje para ver el famoso Monte Fuji reflejado en las aguas del Lago Kawaguchiko. Pero cuando llegamos allí sólo habían nubes, ni rastro del mítico volcán. A pesar de no tener buena suerte, el entorno del lago es una maravilla. Dimos un paseo hasta el punto donde se ve el volcán y esperamos a que las nubes decidieran abrirse.

Finalmente obtuvimos nuestra recompensa y pudimos ver la gran montaña japonesa. Aunque el reflejo tuvimos que intuirlo.

Cuando ya casi anochecía regresamos hasta la estación para embarcarnos en uno de los últimos trayectos del viaje que nos llevaría de vuelta a Tokio.

Lago Kawaguchiko Japón
El bonito entorno del Lago Kawaguchiko
Lago Kawaguchiko Monte Fuji
El Monte Fuji asomando entre las nubes en el Lago Kawaguchiko

Día 20 – Visita a Kamakura y fin del viaje. Regreso a Madrid

El último día amenazaba lluvioso también. Apenas teníamos unas horas pero decidimos salir a la calle en busca del Gran Buda de Kamakura.

La enorme estatua de bronce no nos defraudó, aunque sí la cantidad de gente que se agolpaba a su alrededor, como en muchos otros lugares turísticos de Japón.

De regreso a la estación de tren, entramos casi por casualidad en un pequeño templo cuyo nombre desconozco, y al que ninguno de los centenares de turistas que pasaban por la calle entraba, pero que nos encantó por tener un jardín plagado de pequeños detalles. A veces hay que buscar más allá de lo típicamente turístico.

Finalmente, tras comer nuestro último ramen en Japón, tomamos el tren que nos llevó directos al aeropuerto de Narita. Fueron tres semanas muy intensas, regresamos satisfechos de todas las experiencias vividas y con la sensación de habernos impregnado un poco de la cultura nipona en esta primera aproximación, pero sinceramente me habría quedado mucho más tiempo allí.

Gran Buda de Kamakura
Con el Gran Buda de Kamakura nos despedimos de Japón
Jardín de un templo cerca de Kamakura
Bonito jardín de un templo cerca de Kamakura

Consejos para no perderse nada ni arruinarse en Japón

1- Compra el JR Pass.

Con el podrás viajar en tren por todo el país y moverte por las principales ciudades sin preocuparte de estar sacando o reservando billetes. Los hay para diversas zonas y duración, en nuestro caso compramos un JR Pass East para dos semanas y lo usamos para ir a la mayoría de lugares del viaje.

2- Come en mercados callejeros y compra en supermercados.

Japón no es un destino barato, pero puedes ahorrar algo de dinero si comes en mercados o puestos callejeros. Además tiene la ventaja de que probarás cosas nuevas sin saber qué son, ya que poca gente habla inglés en Japón y raro es que haya carteles o cartas en otro idioma que no sea el japonés. Os aseguro que muchas de las cosas que probé aún no sé qué ingredientes llevaban, pero en general estaba todo muy bueno.

La otra opción para ahorrar en comida es comprar platos preparados en los supermercados. Esta comida, pese a ser comida rápida, tiene una calidad bastante aceptable y un precio razonable. Además, a partir de las 7 de la tarde le aplican un 30 o 40% de descuento con lo que pasa a ser realmente barato. Nosotros algunos días comprabamos al mismo tiempo una bandeja de comida para cenar y otra para comer al día siguiente.

Tampoco dejes de probar comidas típicas como el Ramen o el Sushi. Si te encuentras con un restaurante de Ramen de aspecto oscuro pero con cola de japoneses para entrar, no dudes en ponerte a la espera pues será bueno. Y si quieres pasar un rato divertido, ve a un restaurante de Sushi en el que puedas pedir mediante una tablet y la comida te llega en pequeños platos por unos carriles. Repetirás seguro.

Comida Callejera en Tokyo
En Japón es habitual comer en la calle

3- Hoteles fuera del centro pero bien comunicados

Todos queremos salir del hotel y tener a pocos pasos los principales lugares turísticos de la ciudad, pero esto suele resultar caro, y Japón no es una excepción. Una noche de hotel en el centro de Tokio difícilmente te costará menos de 100 euros, sin grandes lujos, y al final del viaje te estás gastando mucho dinero.

Afortunadamente la mayoría de ciudades en Japón tienen muy buen transporte público, por lo que buscar un hotel a las afueras te permitirá aligerar tu presupuesto. Además tendrás la opción de conocer barrios más tradicionales y mezclarte un poco más con los locales, conociendo un poco más sobre la vida en Japón.

Durante nuestro viaje, en Tokio nos alojamos en Jujo, un barrio de casitas bajas y calles estrechas a apenas media hora en tren del centro.

Jujo Tokio
Así son los barrios fuera del centro de Tokio como Jujo

4- No te obsesiones con ver todos los templos

Japón tiene miles de templos y santuarios repartidos a lo largo y ancho de su geografía. Nada más llegar, te parecerá increíble cualquier pequeño templo de barrio, pero con el paso de los días te darás cuenta de que muchos son practicamente iguales, y cuando hayas visitado alguno de los grandes y famosos templos que no te puedes perder en Japón, te sabrán a poco.

Además, para visitar muchos de los templos de Japón hay que pagar. Si sumas todas las entradas de 400, 500, 800 yenes que pagas en tres semanas, suman muchos miles de yenes, y de que te das cuenta llevas más de 100 euros en entradas y queda mucho por visitar.

Para no perder el tiempo ni gastar dinero de más, selecciona qué templos quieres ver antes de viajar, o allí mismo consultando en Google Maps y viendo las fotos. Y arriésgate a decir NO a algunos, tu bolsillo lo agradecerá.

Templos de Arashiyama
Templos de Arashiyama

5- Aunque cueste, madruga

En Japón amanece muy temprano, pero también las horas de sol se agotan rápido. Cuando nosotros fuimos, a finales de septiembre hasta mediados de octubre, amanecía sobre las 5:30 AM y a las 5:00 PM ya prácticamente no quedaba luz. Especialmente si quieres visitar determinados lugares o hacer fotos con suficiente luz es necesario no trasnochar y no apagar el despertador cuando suene. Aunque duela.

Visita Koyasan Japón
Japón tiene lugares naturales fascinantes que en otoño se vuelven aún más mágicos

6- Compra una SIM para tener internet en tu móvil

Viajar a un país lejano y con un idioma que no entiendes puede tener sus inconvenientes. Uno de ellos es cuando quieres consultar cualquier cosa y no sabes dónde acudir.

Una tarjeta SIM para tu móvil con 1GB de datos por un mes te costará unos 40€, y seguro le sacarás mucho provecho. Es ideal para mirar Google Maps en cualquier momento, consultar los horarios de apertura de templos o museos, y por supuesto horarios y rutas de trenes.

Y no nos olvidemos del postureo. Podrás subir tus fotos y selfies al instante y responder a tus amigos cuando te comenten.

7- Descárgate la App Hyperdia

Hyperdia es una App gratuita que te permitirá calcular con exactitud cualquier desplazamiento que quieras hacer en tren o metro en Japón. Ideal para ver qué trenes tomar en algunos trayectos y sobre todo para no perderte en muchas estaciones en las que las indicaciones no ayudan mucho a decidir a qué tren hemos de subir.

Pareja mayor en un templo de Japón
Japón me deja en el recuerdo escenas como esta

Mis sueños viajeros

Hace un año publiqué un post sobre los próximos países a los que me gustaría viajar, y uno de los primeros era Japón, así que empezamos a tachar destinos de la lista. Si quieres saber dónde más me gustaría viajar en los próximos años no te pierdas: Diez destinos a los que quiero viajar antes de cumplir los 40 años